
Los territorios rurales se comprenden como un espacio histórico y social, que, a partir de una delimitación geográfica, integra al menos cuatro componentes: un territorio con actividades económicas diversas interrelacionadas; una población principalmente ligada al uso y manejo de los recursos naturales, con una cultura propia; unos asentamientos con una red de relaciones entre sí y con el exterior; y unas instituciones – gubernamentales y no gubernamentales - que interactúan entre sí.
Tales componentes varían según la población que determina el territorio. Es así como la concepción, protección normativa y esquemas de atención institucional, al igual que formas de aprovechar, conservar y cuidar el territorio varían entre comunidades étnicas y campesinas.
Dichas particularidades en cuanto a la concepción de territorialidades y garantía de derechos a comunidades étnicas y campesinas no son ajenas para la Agencia Nacional de Tierras y su quehacer. De ahí que en esta sección el usuario puede acceder a información que facilita la apropiación de las distintas territorialidades étnicas y campesinas, así como de los procesos que misionalmente se desarrollan para su reconocimiento, y análisis respecto a su integración y desarrollo en el ordenamiento territorial.